• El profesor David Maciel aseveró que la cinta aborda la integración cultural y las relaciones sentimentales interétnicas

En el marco de las charlas sobre cine y literatura dedicado a la cultura chicana que se presenta todos los lunes del mes en la Sala Arcady  Boytler de la Cineteca Nacional, se exhibió por vez primera en México la cinta Luminarias, del realizador José Luis Valdés, estrenada en 2000.

La actividad organizada por la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes con la Cineteca Nacional ofreció una divertida comedia sobre las relaciones sentimentales y afectivas, de identidad cultural y racial entorno a la vida y los amores de cuatro exitosas mujeres latinas de origen mexicano.

El relato se centra en la amistad y las cotidianas reuniones de Andrea, una destacada abogada divorciada, personaje central de la historia, junto a Sofía, una terapeuta; Irene, una atractiva diseñadora de ropa y Lilly, una artista plástica.

Todas las semanas se reúne en el club nocturno Luminarias para conversar sobre la cotidianidad, el trabajo, la familia, todo lo referente a sus relaciones románticas y las vicisitudes con los hombres.

   

El doctor en Historia por la Universidad de California, David Maciel y profesor emérito por las Universidades de California de Los Ángeles y de Nuevo México comentó la película en el ciclo denominado “Los Chicanos. De las letras a la imagen”.

El largometraje basado en una exitosa obra de teatro escrita por la actriz, dramaturga y guionista, Evelina Fernández, protagonista del filme, fue calificado por el investigador de relevante y diferente a la gran mayoría de las producciones chicanas, cuyas temáticas se centran en problemáticas raciales, de explotación y en temas de migración y frontera.

“Es una de las pocas películas sobre historias de la mujer que representa mujeres exitosas” además de plantear y cuestionar “la integración y asimilación cultural, las relaciones sentimentales  interétnicas”, no sólo de chicanos con sajones judíos, también con personas de otras razas, asiáticos y de color.

El autor de las publicaciones El bandolero, el pocho y la raza: Imágenes cinematográficas del chicano y El norte: The U.S. Mexican Border in Contemporary Cinema, aseveró que la cinta muestra una faceta “de nuestras realidades que no es tratado por los medios masivos, ni por la televisión y el cine”.

Es decir, “ver mujeres exitosas, mujeres universitarias, mujeres profesionales que muestra que la población chicana es muy diversa”.

Sobre todo, de una población con logros. “Hay una clase media muy sustancial, y ante todo, una clase de universitarios cada día más grande. Ya somos otra cosa y desafortunadamente en México estas realidades no se conocen, no se discuten mucho, no se toman mucho en cuenta, no se analizan”.

De hecho “somos una comunidad tan diversa como la mexicana. Tenemos muchas capas y estratos sociales. Tenemos desde élites, hasta jornaleros, y en medio, todo tipo de situaciones socioeconómicas. Pero también ya hay mujeres universitarias sustanciales con carreras profesionales exitosas”.

El doctor Maciel recordó que el florecimiento cultural chicano surgió de la lucha social de los años cincuenta y sesenta.

“De todos los logros que se llevaron a cabo, a través de esa contienda social, la cultura es lo más ejemplar y los más constante, porque de ahí surge el cine, la literatura, el teatro y la academia, siendo el teatro uno de los pilares”.

El teatro nace “de la lucha, al lado del movimiento chicano. Es político, a la vez, como toda nuestra obra cultural, trata de tener un altísimo valor artístico”.

No debe olvidarse que “la cultura está íntimamente ligada al mensaje político. A nuestra lucha de dignidad, de orgullo étnico, de recuperación de nuestra mexicanidad, de nuestro legado y ante todo, de llevar a cabo la representación de toda las facetas de la experiencia chicana, como esta película que muestra otra visión, con la clase media universitaria”.

Expuso que el debate feminista en el arte fílmico se expresa en la demanda de mayores oportunidades y de mejores papeles para las actrices, pues “muchas actrices y directoras se queja de que y no hay tantos papeles para las mujeres o no tantas películas que estrictamente se enfoque en temas de género”.

Por ello “esta cinta es una de las más representativas del teatro y del cine chicano en este sentido”.

El ciclo “Los Chicanos. De las letras a la imagen” continúa el próximo lunes 18, a las 18:00 horas, en la Sala 4 Arcady Boytler de la Cineteca Nacional con el largometraje Fiebre Latina (Zoot Suit, Luis Valdés, Estados Unidos, 1981) y concluirá el 25 con la exhibición de La balada de Gregorio Cortez ( The ballad of Gregorio Cortez, Roberto M. Young, Estados Unidos 1982).