Se va el artista polifacético: Alejandro Aura
Omar Alcántara Islas

Alejandro Aura (1944-2008) fue un hombre de teatro y poesía, locutor, conductor de programas de televisión, actor de cine, excelente lector en voz alta, gastrónomo exquisito, cronista del día a día. Artista polifacético e infatigable, llegó a decir sobre su vocación: “En 1963, yo creo, escribí los primeros poemas que me atreví a publicar; los di a las revistas de la época y sólo 10 años después los junté en un librito que llamé Tambor interno [publicado en 1985].” Poco tiempo después, Alejandro Aura llegaría al taller literario impartido por Juan José Arreola. Con este último como maestro, y con su sensibilidad despierta, fue becario del Centro Mexicano de Escritores en 1964; unos años después, en 1967, se le incluiría en el tomo Poesía joven de México (colectivo) de la editorial Siglo XXI.

Un fragmento de aquellos primeros poemas publicados es el siguiente: “Alguien dejó una flor de papel sobre mi mesa, /es linda y morada y verde, gracias. / Esperé una flor toda la vida, / y hoy, martes raspado de melancolía, / no sé de dónde, me ha llegado. / Pinche florecita de papel, / te quiero”. (“Cinco veces la flor”). En este fragmento ya se aprecia el singular estilo al que Aura le ha sido fiel durante muchos años: el hombre de casa representado por la mesa, la adjetivación colorida, la soledad, el asombro, los versos cortos; así como el lenguaje coloquial, el gusto por la naturaleza y la expresión de la ternura.

En 1969 se le otorgó el Premio Latinoamericano de Cuento, por Los baños de Celeste; y, cuatro años más tarde, obtuvo el reconocido Premio Nacional de Poesía (hoy Premio Aguascalientes) por su poemario Volver a casa.

Su labor como autor y director de escena también fue motivo de elogios y condecoraciones: en 1974, se premió como mejor coactuación su participación en la obra Los exaltados de Robert Musil,  premio otorgado por la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro. En 1985 recibió el Premio a la Mejor Dirección de la Unión de Cronistas y Críticos de Teatro por Los totoles; y en 1990 obtuvo el Premio al Mejor Actor Cultural, por mencionar algunos de los reconocimientos que se le dieron en este rubro. Además, como dramaturgo también hizo muchas aportaciones creativas, entre las que destacaron Salón calavera y Las visitas y Bang.