Laura Esquivel, alquimista del amor y la cocina

por Adriana del Moral Espinosa

Como “cocinera, alquimista, bruja de negros cabellos largos y ensortijados, amante del hombre y de la vida, lópezvelardiana y lujuriosa”; así describe Elena Poniatowska a Laura Esquivel, la escritora latinoamericana con más libros vendidos en los años recientes.

Sin embargo, para Esquivel la escritura no es algo indispensable. “Si el día de mañana, por cualquier cosa, yo dejo de escribir, no me voy a sentir frustrada. Yo sé que igual estoy participando, igual estoy incidiendo en la sociedad a partir de mi casa. Y para mí es muy importante volver a darle ese sentido sagrado, de unión, que la casa ha perdido…”. Para ella “la literatura es parte de la existencia, pero no es mi vida.” Y explica: “la vida es ir al mercado, es bailar, cocinar, estar con mi familia, amar.”

Laura cree en las fuerzas de la naturaleza, las buenas vibras, el destino, el azar y la suerte. Aunque se ha dicho que su obra tiene rasgos de realismo mágico, apunta que “para mí lo que se ha dado en llamar realismo mágico es normal y cosa de todos los días. México está lleno de situaciones mágicas: en México todos los días suceden cosas que a los demás les sorprenden y a mí me parecen de lo más natural.”

En su opinión, “no hay recetas para escribir, lo fundamental es vivir intensamente todo lo que se haga, sea el amor o el escribir. Ser auténtico es lo que la gente siente y a lo que responde.”; por ello, “siempre he dicho que mi novela es el resultado de lo que soy como mujer, como hija, como madre”.