Prosas apaisajadas

 

-Creo que una de sus grandes virtudes como narrador está en la invención y recreación del paisaje, ese elemento espacial siempre está cargado de sentido, no se trata únicamente de elaborar un marco o un elemento meramente plástico

-Me gusta mucho el paisajismo de la prosa. Pero hay que tener cuidado, hay que distinguir el paisaje de la atmósfera. Me gusta separar las dos cosas: no me complace que un paisaje se vuelva atmósfera ni viceversa. El paisaje se me aparece y es algo que me da placer, la relación con la naturaleza como elemento, me satisface mucho. El norte creo que es uno de los trabajos más correctos que tengo en ese sentido.

-Otro de sus paisajes fascinantes es el erótico... En casi todos sus relatos hay alguien que hace el amor ...

-Porque es uno de los elementos más violentos e importantes de la vida es el motor de la realidad, y una razón existencial profunda.

-¿Cómo el humor?

-Bueno sí, pero el erotismo es realmente amor que mueve el sol y las estrellas.

-Le digo humor porque pienso en los escarceos eróticos de los ciegos en su noveleta Sobre virtudes teologales. No deja de ser muy cachondo pero a la vez, patético... ¿pensó en oponer erotismo y humor?

-No lo pienso, si lo pensara no seria chistoso.

-Es un humor un poco negro, el que se respira en Flor de abismo, pero no es cruel. Cruel el de Ibargüengoitia, por ejemplo.

-No sé qué sea humor cruel, pero lo que pasa con Jorge es que es un hombre que escribe contra la gente y que se burla de los personajes. Los ve de arriba abajo, como a los pobres personajes de Clotilde en su casa. Ese es un autor que desprecia hasta al cura Hidalgo, Los pasos de López no es sólo una novela que no me gusta, además me enoja. Me enoja porque se burla de la Independencia con toda su alma. No me parece bonito burlarse de una empresa enorme, quijotesca y enloquecida. Lo que hay detrás del cura no es eso cómico que él cuenta. Hidalgo es un teórico de salón que de repente se enfrenta a una matanza horrorosa y ya no es capaz de tomar la ciudad de México, que yo creo es la causa. Digo, eso escribo en mi obra La Güera Rodríguez. Las dos escenas del cura Hidalgo, son un homenaje a ese cura loco que no se lanza sobre México.

-¿Esa obra es una respuesta a Ibargüengoitia?

-No es una respuesta, pero como estábamos hablando del humor de Ibargüengoitia, que no lo comparto, te la recuerdo. En realidad yo no me río de la gente, me río con la gente. Es decir, las ridiculeces de los personajes del Vals sin fin o de La danza que sueña la tortuga todas son muy cariñosas y amorosas, como las de Te juro Juana, que es un personaje que el público no lo ve de arriba abajo, lo ve de igual a igual y que además lo quiere por lo bruta que es, y caliente. Pero además de ser bruta y caliente resulta que también es famosa.

-Esa transparencia del paisaje se corresponde con la de su prosa, en apariencia sencilla ¿la sencillez es una virtud de la prosa?

-Pues no sé. Escribo tan claro como requiere el asunto. Hay obras que son más difíciles de decir con sencillez como El sol o como Flor de abismo, que exigen una complejidad de forma o de prosa. Sobre todo en Flor de abismo, que requiere un afinamiento muy grande de la prosa. Sin embargo los cuentos de La caja vacía no, esos piden lo contrario, exigen un lenguaje normal, hasta donde es normal algo que pretendes que sea una forma artística.

-¿Sencillez y experimentación pueden ir de la mano?

-Cada obra es experimentación. Al menos todas las mías. No creo que experimentes nada más por experimentar a ver qué se siente. Una obra te pide un tratamiento que debes descubrir. Esa práctica textual se llama experimentación. Mi primer texto de prosa narrativa, La veleta oxidada, fue decididamente experimental y creo que es el que tiene menos soltura de todos. Me gusta mucho el último tercio de esa novela, pero pienso que le faltan como unas 15 páginas de desarrollo. Es demasiado telegráfíca tal vez, pero ya se quedo así, ya ni modo. Y no me disgusta, sino no la hubiera publicado, tengo muchas cosas ahí guardadas que no publico.

-¿Los tres textos reunidos en Flor de abismo son novelas?

-Sí. Es una biografía completa. Además tienen una complejidad de trama mayor que la de un cuento. Es decir, las relaciones de las hermanas entre sí, con la hija adoptiva y las viejas que viven en la casa, tienen la complejidad que exige la novela. Yo lo veo así. Me incomoda ese cuestionamiento. A mi qué me importa: si las Novelas ejemplares son novelas pues estas también. La novela es una forma italiana breve que luego imitan los españoles. Por supuesto, el más brillante es Cervantes, pero Lope tiene unas novelas muy lindas, medio bizantinas: La novelas a Marcia Leonarda. No tiene muchas, son como tres, novelas, novelas, no poemas épicos. Y no se llaman cuentos a Marcia Leonarda, se llaman novelas. Por qué no van a ser novelas las mías, ¡vaya!