Temas y motivos

—Siempre ha preferido referirse al motivo de un cuento en vez de a su tema. ¿Por qué?

—Hay una obsesión con la idea de tema. En una época los críticos literarios lo llamaban “contenutismo” y te preguntaban qué contenido tiene está película o está novela o éste cuento o esté cuadro; a mí me parece que el tema no debe de ser algo buscado por el escritor. No me comparo, pero no creo que Cervantes se propusiera escribir sobre el tema del choque entre realidad y sueño. Creen que se propuso escribir un motivo, y que el motivo era un caballero que se vuelve loco, un hidalgo que enloquece y quiere revivir la caballería andante; lo pensó como un motivo no como un tema, lo pensó como algo concreto, como una historia que contar y no como un tema. Yo desconfío de cualquier escritor que diga: voy a escribir sobre la esencia del ser, o voy a escribir sobre el choque de ilusión y vida o cosas así. Me parece que lo que diferencia al escritor del filósofo, del psicólogo o del politólogo es que el escritor está movido por motivos, no por temas. Ahora el tema es algo que sale inevitablemente tras la lectura de obra, no durante su factura.

—¿Y porqué los caballos, que recorren tantos cuentos en
Ven caballo gris?
—No sólo porque me fascina, un decir que no es muy original porque creo que el caballo le fascina a todo el mundo, sobre todo a las yeguas. Me parece que eso da una cierta unidad al libro, aunque no todos los cuentos son de caballos. Además, después de escribir Cuentos para vencer a la muerte, me di cuenta que era un libro muy disperso y sin un propósito claro empecé a sentir la necesidad de una figura central en mis cuentos, aunque nada más sea sugerida. Fue algo intuitivo. Aunque Ven caballo gris, no tiene la unidad que sí posee La lucha con la pantera. Todos los cuentos de La lucha con la pantera son de experiencia propia, no necesariamente siempre vivida, son cuentos sobre el mundo del adolescente, de la mujer deseada, amada y de la dificultad del amor. Son cuentos situados en esta época, del siglo XX y relatados desde la experiencia de un hombre joven. Mientras que en Ven caballo gris está presente desde la muerte de Jorge Manrique (en “La cabal gata”) hasta la Guerra Civil Española y el exilio real y espiritual.