• El periodista y director del Fondo de Cultura Económica dijo que, a su paso por la editorial, Martínez legó normas vigentes hasta la actualidad 
  • Con una intensa actividad, el escritor y ensayista siempre realizó labores como editor, una herencia que habría que destacar en su centenario, señaló

 

La vida y la gran trayectoria intelectual de José Luis Martínez siempre estuvieron regidas por su brillante intuición de editor, aseguró el director del Fondo de Cultura Económica (FCE), José Carreño Carlón, al participar en la charla José Luis Martínez, el gran editor, realizada el martes por la noche en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

En el marco del ciclo José Luis Martínez. Cien años, organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), el también escritor comentó que el homenajeado “vivió entre libros y revistas que acumulaba, que soñaba hacer y que imaginaba”, por lo que celebró que para recordar el centenario del nacimiento del ensayista, crítico y académico mexicano se haya incluido su destacada faceta de editor.

 

Acompañado por Geney Beltrán Félix, coordinador nacional de Literatura del INBA, y la también editora Freja Cervantes, Carreño Carlón hizo un amplio repaso por la vida y obra de José Luis Martínez (1918-2007) y señaló que no obstante sus múltiples actividades, “nunca dejó de lado la pasión por los libros y por el quehacer editorial”.                                                       

Recordó que Martínez “transitó por muchas instituciones --a las que ennobleció-- pero nunca dejó de ser un editor, el hombre de libros que, antes y después de ser el memorable director del FCE a finales de los años setenta y comienzos de los ochenta del siglo XX, ya vivía entre numerosos libros que llegó a amar, que escudriñaba y, a veces, hasta cuestionaba a través de otros libros”.

 

Puso de ejemplo su labor como diplomático y su paso por diversas instituciones, donde realizó a la vez destacados proyectos editoriales. Fue secretario particular del titular de la SEP (1943-1946), diputado federal (1958-1961), embajador de México ante la UNESCO en París (1963-1964), director general del INBA (1965-1970), gerente general de Talleres Gráficos de la Nación (1975-1976) y director del FCE (1977-1982).   

  

En todo ese tiempo, indicó Carreño Carlón, José Luis Martínez frecuentaba, admiraba, reclutaba y contrataba autores, gestionaba financiamientos, supervisaba diseños y organizaba su procesamiento hasta tener en sus manos un nuevo producto para enriquecer la cultura escrita e impresa del mundo del libro en español.

 

A su llegada al FCE, José Luis Martínez realizó una “cirugía mayor a las partes ocultas de la institución”. Saneó las finanzas, reorganizó la administración, mejoró las relaciones institucionales y luego procedió “con las partes visibles”: las colecciones editoriales y las actividades de difusión de la lectura; atrajo nuevamente a los autores, publicando y creando series y colecciones memorables, mencionó el también académico.  

 

Y concluyó que, con todo ello, José Luis Martínez dotó a la institución de una serie de normas vigentes hasta la actualidad, por lo que consideró que “el gran editor que fue José Luis Martínez nos dejó como herencia un manual de gestión moderna para una gran institución editorial y cultural como es el FCE”.   

 

En su oportunidad, la investigadora y editora Freja Cervantes reiteró que José Luis Martínez fue un gran editor y el legado cultural que dejó “a los lectores mexicanos, y a quienes estudiamos la literatura y estamos interesados en el nuestro patrimonio literario, fue su legado como editor institucional, su bibliofilia y su gran biblioteca.

                       

“Él siempre puso toda su inteligencia en las labores editoriales. Ser crítico e historiador de la literatura, también era parte de su ser y eso siempre lo usó para ser un excelente editor. Ser editor era algo natural para él y habría que destacarlo”.